¡Amar es tu elección!

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PARA QUE SEAN HIJOS DE SU PADRE CELESTIAL
Así como tenemos la capacidad de poder elegir herramientas de distinto tipo para realizar mejor nuestros trabajos, o vehículos para transportarnos más rápido. Así podemos elegir criterios que nos ayuden, iluminen y orienten a tomar mejores y más positivas decisiones. Me refiero a esos instrumentos que nos dan los ancianos con su experiencia, que nos dan los sabios con su sabiduría y sobre todo que nos da Dios en su Palabra y que tan alcance están de nosotros que sólo necesitamos tomarlos, hacerlos nuestros y ponerlos en práctica: veamos, lo que san Mateo nos transmite: “Han oído que se dijo: Ojo por ojo…, PERO YO LES DIGO: que no hagan resistencia al hombre malo… Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. YO EN CAMBIO, LES DIGO: AMEN A SUS ENEMIGOS, HAGAN EL BIEN A LOS QUE LOS ODIAN, RUEGUEN POR LOS QUE PERSIGAN Y CALUMNIAN, Para que sean hijos de su padre celestial”. ¿Mereceremos recompensa por amar? ¿Qué hacemos de extraordinario? “USTEDES, PUES, SEAN PERFECTOS, COMO SU PADRE CELESTIAL ES PERFECTO”.
La perfección se alcanza ejercitando nuestra capacidad de amar cada día y a cada instante, siendo dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo. Sin embargo, sí necesitamos tener en claro en todos sus niveles ¿Qué es el amor? Para poder ejercitarnos en él y siempre. Y tan necesario es, que si no sabemos qué es el amor, podemos fracasar y hace fracasar a quien está cerca de nosotros. Pongamos algún ejemplo: Manejar un automóvil fórmula 1…, si no lo conozco ni sé conducirlo fracasaré. Por ello, Amar, no basta con decir que amo o sentir que se me mueven las mariposas en el estómago y ya amo; Amar es algo más que un sentimiento, además de ser sentimiento; amar es algo más que un apapacho, además de ser un apapacho; amar es algo más que una intensa emoción, además de ser una intensa emoción, amar es algo más que una entrega íntima, además de ser una entrega íntima. No reduzcamos ni dejemos reducir el amor a sólo aquello que queremos ver o en aquello que sólo nos dejen ver o vivir; nuestra capacidad es infinita, y más aún si nos ejercitamos para que así sea. ¿Merecemos recompensa por nuestra forma de amar? ¿Amo de forma extraordinaria? ¿Siquiera a los que están cerca de mí, es decir a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros? O más bien me he quedado al nivel de los que no saben amar. ¿Qué hago con mi vida cotidiana? ¿A qué me he acostumbrado y no salgo de ahí?
Amar, es un don de Dios, pero también es una decisión personal; amar es una oportunidad, pero también es sobre todo generosidad; amar es vivir contigo, pero sobre todo es saber y querer morir por ti cuando es necesario; amar es con humildad pedir perdón , pero sobre todo es ser capaz de perdonar 70 veces 7, si así fuese necesario. El amor no se compra, en el mercado, ni en la tienda de autoservicio, el amor no se consigue vía Internet, el amor no se transmite por osmosis, ni tampoco se consigue con ir a una exposición de amor en alguna parte del mundo. El amor, se vive de bebé, se confirma de niño, se estremece con él de adolescente, se reflexiona y se vive de joven y se vive con experiencia o sin ella de adulto cuando así lo decide la persona. El amor, necesita ser asimilado, y empieza por el amor que la persona se da a sí misma, aceptándose, conociéndose, valorándose y trascendiéndose, es decir, cuando nos abrimos a la presencia de Dios, que poco a poco va colmando nuestras expectativas y nos lanza a la generosidad de vida y alcanzar el ideal del amor que Dios nos dejó. AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS.
Somos templo de Dios, porque el Espíritu de Dios habita en nosotros. Y el templo de Dios es santo. Es en esta tan alta dignidad como Dios nos considera. Ahora somos nosotros quienes estamos convocados una vez más a hacer consciencia de tan alta dignidad que poseemos por puro don y generosidad del Señor, de ahí que el trato que nos ofrezcamos sea en esa medida.

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